
¿Es este el momento en que el Rafico dio por superado el lío que se había armado con Colombia? Juzgando por su expresión, más parece que Uribe le acababa de quitar el chupete a un niño, a un guaguazo que todavía le quedaba por refunfuñar.
Durante la anterior semana de soberbia indignación por lo acontecido en la frontera, Correa ha desplegado todo su arsenal retórico ya conocido en el país en el foro internacional en que se manejó este impassé. Y de que manera quedaron en evidencia las carencias del actual presidente ecuatoriano como estadista en la cumbre del grupo de Río. Sus cínicas risitas, sus ademanes prepotentes, su rábida lengua y lo que la canciller explicó como una vejiga de (in)oportuno caudal marcaron la participación de Correa en la reunión en República Dominicana. No le bastó mostrar su rostro pungido en el momento en que Uribe se acercó a estrecharle la mano para dar por terminado el conflicto, más siguió (y seguirá) descaradamente emanando demagogia, acusaciones y falsedades que no le convienen a nadie.
Pongamos algo en claro: Nadie está de acuerdo con que se infrinja el territorio - y esto fue claro desde un principio. Correa siempre demandó que sea la incursión Colombiana en el Ecuador el tema que se discuta y sea condenado por los poderes mediadores. Está bien, pero, por más que haga berrinche Correa, este no es el tema de mayor relevancia. Si se quiere hablar de atentados a la soberanía, como tanto se ha hecho, difícilmente se puede ignorar el argumento de Uribe, que como más que en estos mismos términos se pueden entender los más de cuarenta ataques de las FARC perpetrados desde el Ecuador hacia Colombia.
También me parece lógico el que el éxito de la operación militar colombiana dependía de que las autoridades Ecuatorianas desconozcan de que se estaba llevando a cabo. Esto es lo más grave, pues aparte de exterminar a Reyes, las fuerzas Colombianas incursionaron con el objetivo de recuperar evidencia de los lazos entre la guerrilla y las dos naciones aledañas a Colombia. Teniendo en cuenta que seguramente ya tenían conocimiento de estos vínculos (sin tener evidencia solida), la cooperación con el Ecuador era algo lógicamente impensable. ¿Será que la alevosa reacción de Chavez, y a paso seguido la de Correa, se debieron a que se percataron que se desenmascaría su relación con las FARC?
Uribe dio a conocer que en ningún momento el estado ecuatoriano le había informado de los presuntos esfuerzos de Larrea y Co. para la liberación de rehenes, lo cual había sido la excusa para las relaciones con el grupo guerrillero. Ante esta circunstancia, parece que todas estas proclamaciones del gobierno no fueron más que una pantalla de humo para esconder algo que consideraron tenía que esconderse. Existe lo que obviamente le convenía al gobierno que no salga a la luz, como la evidente incapacidad de las fuerzas armadas para controlar nuestra frontera. Pero el hecho de esta deficiencia militar no explica lo que haya entablado el gobierno con las FARC, el hecho de que dentro del Ecuador los guerrilleros podían descansar enpijamados. ¿Que es lo que esconde Correa detrás de sus risitas de menosprecio? ¿Qué más nos podrá decir la vasta correspondencia encontrada en los computadores de Reyes? ¿Hará alguien todas estas preguntas que bien merecen ser respondidas?
Ya estoy esperando el comercial de televisión que nos dirá que no nos dejemos engañar por las mismas cartas de siempre, y que las FARC ya son de todos.
El Ecuador siempre ha postulado la no-intervención en el conflicto colombiano; este gobierno ha llevado esto al máximo nivel de hipocresía con su flagrante intervención pro-guerrilla (los detalles de la cual están por verse). En todo caso, si hay algo que nos debería quedar claro es que las FARC han sido por ya mucho tiempo un tema meritorio de preocupación para el Ecuador, y la misma flaqueza en nuestra política exterior ya no basta. Colombia tiene un líder determinado a lidiar con el terrorismo de estos narco-guerrilleros, dando esperanza a ese país como pocos presidentes lo han hecho. Nuestro propio liderazgo no debería hacer más que apoyar el esfuerzo Colombiano, por solidaridad y hasta por el propio bien del Ecuador y su seguridad. Pero ¿qué fechorías se revelarían y cuántas cabezas deberían rodar si esto se hiciera?
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