9.1.08

Nuevo año, vieja lengua

Página en blanco

Hace tan solo un segundo,
Desolado por el pasar del tiempo,
Me encontraba palido, vacío y moribundo.
Inmaculado, cual nieve cubriendo un campo,
Pero falto de rasgos, sin furia,
Sin tragedia y sin locura.

¡Que dolor no teñirme de sangre!
¡No vestir rasguños ni manchas!
¡Yo ruego quien me demacrare!
Asi al fin vivo, de rachas,
De mala suerte, incoherencia,
Del despecho que el alma mata.

¿Cómo más querría que me quieran,
Fuera de platonismos y de panaceas?
Raya en mí los garabatos que fueran;
¡A mi blancura me la laceras!
Roba de mi toda esperanza,
De inmunda perfección, maníaca compañera.

Carente de sus cráteres, la luna
No es la luna. Sin cara y muda,
La hoja de papel sin palabra alguna.
Dando pincelazos negros, la musa suda,
Y libera al lienzo,
De su catatónica blancura.

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