
EC.
En un microcosmos
Donde el Sol siempre marcó la pauta,
Arde la Luna, la madre naturaleza deslumbra.
Bosques de pasión, furia y agonía,
No falta quien no quiera tocar su flauta.
Montañas de notas, sulfúricas playas,
Temblores, volcanes, sopranos y tenores.
Cacofonía enardecida en mareas de abundancia.
¿Cómo escuchar la música,
Faltando compositor, orquesta y clave?
Afinen sus instrumentos,
El tempo ya está dado.
Y Lorca ya lo quiso verde, sí,
Pues sus razones tenía.
Pero verde es el moho,
Como también el cesped de esta tierra.
Del amarillo y el azul no se hace la batuta verde
Mas el rojo brinda a la memoria
El valor para no repetir la misma disonancia.
Y entonces no formar un verde chillón.
Sino el verde del latir de un corazón en armonía.
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